Mi cuerpo tierra y viento
distancia fértil a la memoria
silencio fecundado por el sueño
Es el refugio del latido,
una frontera accidentada:
conciencia y sentimiento
Mi cuerpo es sombra
mi sombra, mi cuerpo
Déjame
recorrer con estos labios todas tus líneas
Leer las sílabas
que se evaporan por tu espalda
Dibujar besos
en la oscuridad de tus pupilas
Déjame
saborear la historia de tus hombros
el silencio de tus lunares
Quiero descubrir una vez más tu boca
y filtrar en ella el aliento de esa palabra
que no se toca.
Bajo la lámpara diecisiete la luz caía como lluvia fragmentando las miradas. Pablo y Lucía desnudaban sus pupilas en intermitentes contracciones que dilataban el tiempo; un rumor de latidos húmedos como la tarde sucedió a la aproximación. —Estoy lista para ser abrigada por tus labios— El viento fue pretexto transformado en caudal de sueños. Él se acercó; recorrió su boca, circundó los pliegues, transformando el espacio líquido en llama oscurecida: la alquimia del beso. Bajo la lámpara diecisiete, el tiempo se volvió sombra, la luz un espejo para dos miradas disueltas en un tibio silencio.